Hay gente, que muchas veces no se merece ni los buenos días, ni desearle dulces sueños; ni siquiera responderle con una mirada. Gente que de repente desaparece creando un vacío.
Hay gente que un día fue y hoy es viento. Viento gélido que te llega a los huesos y solo deseas que desaparezca.
Gente que en algún momento creo una complicidad y ahora inhibe cualquier situación.
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